QUÉ ES EL DOLOR? POR QUÉ SUFRIMOS? QUÉ PODEMOS HACER PARA DEJAR DE SUFRIR?

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El dolor emocional o sufrimiento no es más que nuestra mente diciéndonos que “esto” o “aquello” debería ser de otro modo, que no es perfecto tal cual es.

Y quién le dijo a nuestra mente cómo “debería” ser “esto o aquello”? las construcciones sobre el cómo “deberían” ser las cosas y sobre cómo “deberíamos” comportarnos o “deberían” comportarse con nosotros, están basadas en creencias instaladas por nuestros antepasados más remotos reforzadas por las vivencias de nuestra familia más cercana.

Estas ideas del “debería”, son transmitidas en forma verbal y no verbal, consciente o inconscientemente y de generación en generación. Las repetimos sin darnos cuenta y muchas veces al pie de la letra calcando respuestas, actitudes, sentimientos y patrones de conducta y de respuesta ante situaciones determinadas llevándonos a estar “POSEÍDOS” por la vivencia o experiencia de un ancestro y sin poder sentir y vivir desde un lugar propio y verdadero. Podríamos decir de algún modo que el 99,99% de los sufrimientos que padecemos no nos pertenecen a nosotros sino a nuestro sistema familiar. Sufrimos el dolor de alguien más cuando si nos pudiéramos encontrar en el centro de nosotros mismos, ese dolor se desvanecería casi inmediatamente.

Cuando le exijo al afuera que sea como “debería” ser según mi creencia interna y según mi verdad (diferente para cada uno de nosotros y tan válida una forma como la otra) me estoy exponiendo de forma directa al dolor y al sufrimiento nacido en la frustración de que las cosas no sean como deseo y espero.
Es allí cuando, si sigo escuchando al parloteo de mi mente, caigo en la trampa del sufrimiento porque me voy olvidando lentamente de la Perfección que habita en mi y en el resto del Universo…voy olvidando paulatinamente que todo lo que es, Es perfecto y sólo sucede lo que debe suceder para mi más alto bien y el del Universo entero al cual pertenezco y el cual también habita en mí.

Te propongo fluir…no resistir…aceptar, sentir, vibrar y continuar…Y ESTO NO SIGNIFICA RESIGNACIÓN. Resignarse es ser pasivos ante lo que sucede, es estar en posición de víctimas y de que “nada puedo hacer para cambiar esto” o simplemente “no tengo ganas de hacer nada para cambiarlo”. Resignarse es detenerme en el simple capricho infantil de no querer que esto sea así y punto, sin escuchar lo que esta situación me está diciendo y el por qué se está presentando en mi vida actual.

Aceptar y fluir, es saber que esto que sucede es así y que así “está bien por ahora” pero voy a hacer lo que sienta necesario para mejorar AÚN MÁS esta situación intentando ir en el camino que dicta mi corazón.

Es fácil de cumplir la propuesta? Por supuesto que no es un proceso sencillo ni que se dé de un día para el otro, pero sí es cierto que podés empezar hoy y que este será el primer día del resto de tu nueva vida. Sabés también que haciendo este proceso interno de toma de consciencia y liberación de los mandatos familiares manifestados hoy en el parloteo de tu mente, estás liberando también a tus hijos y a tu descendencia para que ellos tengan un camino más libre de “deberías” y por supuesto, más libres así de sufrimientos.

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Si no podés sólo, sabés que siempre podés pedir ayuda a un terapeuta responsablemente formado y avalado para acompañarte en este proceso. Hay muchas líneas terapéuticas que te pueden ser de utilidad.

Deseo de todo corazón que seas feliz!