Endulzantes alternativos: el otro lado del azúcar

Mientras el azúcar refinado y los edulcorantes químicos suman detractores, las alternativas naturales ganan terreno a la hora de endulzar. Cuáles son, dónde se consiguen y qué beneficios aportan estos productos que se perfilan como el próximo gran capricho foodie.azucar-mascabo-organica-y-natural-x-1-kg-520101-MLA20251096323_022015-O

¿EL AZÚCAR ES VENENO?

El problema, por cierto, no es sólo de Estados Unidos. El azúcar refinada “no es un alimento, sino un veneno que, sometido a procesos industriales, termina aportando calorías vacías: engorda sin nutrir”. Al haber perdido todos sus minerales, enzimas y vitaminas originales, le “roba” al organismo esos micronutrientes para ser digerida y provoca una acidificación que el cuerpo neutraliza usando reservas de calcio, lo que hace que los huesos se descalcifiquen. Con los sustitutos artificiales el panorama no pinta mejor: “Son agentes extraños que el organismo no reconoce, sustancias químicas que se comportan como tóxicos. Hieren las células en lugar de nutrirlas”.

Las propuestas no convencionales ganan adeptos al momento de endulzar desde infusiones o bebidas hasta tortas. Acá te contamos cuáles son, cómo saben, cuándo utilizarlas y dónde conseguirlas.

AZÚCAR MASCABO. También llamada “moscabado”, es un tipo de azúcar integral proveniente de la primera prensada de la caña de azúcar, sin procesar ni refinar. De aroma intenso, sabor “avainillado” y color marrón oscuro, es reconocida por su aporte de fibras, minerales y vitaminas. Para elaborarla se extrae el jugo de caña, se lo cocina a fuego lento hasta lograr el punto caramelo y, luego de enfriarlo, se lo muele. Por su textura pegajosa, “en recetas de batidos pesados aporta gran humedad”, explica Gala Rodríguez Barros, chef especializada en pastelería natural. “Lo que ocurre”, advierte, “es que este azúcar tiñe naturalmente las preparaciones”.

ARROPES. Son almíbares hechos a partir de la pulpa y el jugo de frutos de Cuyo y el Norte argentino tales como tuna, higo, chañar y algarrobo, hervidos lentamente hasta obtener una mezcla espesa con consistencia de jalea. Se trata de una receta centenaria heredada de los quechuas. De yapa, al arrope de chañar se le atribuyen propiedades medicinales: es uno de los viejos “remedios de la abuela” para aliviar la tos y síntomas gripales.

FRUTAS DISECADAS. La otra opción frutal llega de la mano de los dátiles, pasas de uva y demás frutas deshidratadas que, al evaporarse su contenido de agua, concentran su dulzor. Aportan un alto contenido de fructosa, el azúcar buena de las frutas. También pueden usarse ciruelas, peras, duraznos y damascos secos. El procedimiento es simple: basta con remojarlos un poco y luego licuarlos para obtener una pasta de gran poder endulzante. Resultan una buena alternativa para preparaciones horneadas como budines, cookies y muffins.

STEVIA MOLIDA. En los últimos años, la stevia rebaudiana —una hierba silvestre conocida como “azúcar verde”, nativa de zonas tropicales como Paraguay y la provincia de Misiones— ha revolucionado el panorama de los edulcorantes, por cumplir con dos condiciones que hasta entonces ningún otro producto parecía reunir: es natural y sin calorías. Además, endulza ¡200 veces! más que el azúcar. Disipadas algunas controversias iniciales respecto de sus efectos en la salud, no tardó en ser captada por la industria, que la procesa y comercializa en distintos formatos como polvo o solución líquida. Pero la mejor opción es consumirla lo menos modificada posible: usar sus hojas frescas o secas, que se consiguen ya molidas. El extracto de stevia es apto para diabéticos y puede usarse en bebidas y repostería. La contra: su sabor particular puede no conformar a todos los paladares y, a diferencia del azúcar, no funciona como conservante en mermeladas y confituras.

MELAZA. También llamada miel de caña, es un líquido viscoso de textura similar a la miel pero algo más oscura, que se obtiene como residuo del proceso de molienda y refinación de la caña de azúcar. Rica en calcio, hierro, potasio, fósforo y vitaminas, constituye además una buena fuente de fibras. “En pastelería cruda y en cremas suelo optar por este producto, aunque es verdad que tiene un sabor muy intenso y a ciertas personas puede no agradarle”, reconoce la chef Gala Rodríguez Barros.

MIEL DE ARROZ. El mizuame o miel de arroz es un producto tradicional de la cultura gastronómica japonesa y un ingrediente fetiche de la cocina macrobiótica. Se elabora a partir de granos de arroz moti integral (dulce y glutinoso) y es reconocido por sus múltiples propiedades saludables. “Nos aporta un dulce sutil y sabroso y es de lenta absorción, lo que contribuye a evitar el desbalance de glucemia y a alcanzar un equilibrio emocional y físico”, dice Gala. Casi no tiene contraindicaciones y el hecho de digerirse en forma gradual otorga al organismo energía por más tiempo.

SIROPE DE AGAVE y JARABE DE ARCE. Son difíciles de encontrar de este lado del mundo, aún más en tiempos de importaciones restringidas. El sirope de agave proviene de México, de donde es originaria la planta cuya savia se filtra y calienta hasta convertirse en un delicioso néctar dulce. El jarabe de arce se fabrica con la savia de las hojas de la planta homónima, oriunda de Canadá y EE.UU.: es el típico topping de los waffles norteamericanos. El famoso maple syrup.

Completan el listado otras rarezas como la malta de cebada, el azúcar de cocoy el xilotol, extraído de la corteza de abedul y cuyas propiedades antibacterianas contribuyen a prevenir uno de los efectos secundarios de cualquier dulce: las caries.

DÓNDE COMPRARLOS

Por lo general, estos productos están disponibles en dietéticas, almacenes orgánicos y mercados naturales.

LO EMPALAGOSO YA FUE

La creciente demanda de estos productos viene acompañada por otro cambio de hábitos: la tendencia a endulzar con moderación. Lo ideal sería utilizarlos lo menos posible, ir reduciendo las cantidades. Esta sugerencia de mesura se aplica para cualquier tipo de edulcorante, ya que ninguno es saludable en exceso. Hay que domesticar al paladar para disfrutar de un dulce menos intenso: así vamos a sentir mejor los sabores originales de los alimentos sin caer en la adicción que genera el azúcar blanca.

¿Llegará el día en que, como ocurre con el gas en las bebidas, encontremos en las góndolas (o en las cartas de postres) distintas opciones con la leyenda “suavemente endulzado”?

Fuente: Planeta Joy

EL INTESTINO NUESTRO SEGUNDO CEREBRO

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Todas nuestras emociones, sensaciones de bienestar se generan en nuestros intestinos, al que muchos llaman: segundo cerebro!
El 90% de la serotonina, la hormona del bienestar, la producimos en el intestino.

¿Qué quiere decir que el intestino es un segundo cerebro?

Poseemos un verdadero cerebro dentro de nuestras entrañas, y su función neuronal es muy parecida a la actividad cerebral de la cabeza. El sistema digestivo posee una red extensa de neuronas, que se encuentra entre las dos capas musculares de sus paredes. La estructura de las neuronas digestivas es totalmente idéntica a la estructura de las neuronas cerebrales y tienen la capacidad de liberar los mismos neurotransmisores, hormonas y moléculas químicas. Me refiero al sistema nervioso entérico (SNE) o nuestro segundo cerebro. No es una metáfora; es un término oficial aceptado por la sociedad médica.

¿Cómo estimular el “cerebro intestinal” a nuestro favor?

El cerebro intestinal libera sus sustancias químicas como, por ejemplo, la serotonina (la famosa hormona de la felicidad y el bienestar) como respuesta a una alimentación y digestión sanas. Hay que saber que la serotonina no se produce sólo en el cerebro sino que, por el contrario, la mayor parte de ella (el 90%) se libera en el intestino. Si nosotros nos alimentamos bien, variado y con un aporte proporcional de todos los nutrientes; si tenemos unos hábitos sanos de comer (sin prisa, masticar bien y no distraernos) el sistema digestivo nos responde y nos lo agradece con una sensación de bienestar, dándonos un buen suministro de energía, vitalidad y optimismo.

Por otra parte, las neuronas digestivas también se estimulan con las técnicas de respiración abdominal, estiramientos, masajes suaves, y con calor suave y relajante, aplicado a la zona del vientre.

¿En qué medida es importante una adecuada higiene abdominal, para que pueda hacer bien sus funciones?

Lo más importante es el equilibrio entre la entrada de los alimentos y todas las sustancias que tragamos y la descarga de todos los residuos y los productos secundarios de la propia función celular y bacteriana que tenemos que expulsar. Si estamos sobrealimentados o si consumimos demasiados alimentos dudosos respecto a su calidad nutritiva, de este modo fácilmente saturamos y trastornamos nuestra tubería interna. Si por alguna razón patológica o funcional la digestión y/o el tránsito intestinal es lento y no de forma completa, entonces formamos acúmulos de los residuos en nuestro interior y podemos llegar a una sobrecarga tóxica o la autointoxicación; esta última se manifiesta de múltiples formas, tiene diferentes caras y síntomas. Por supuesto, la limpieza es importante, practicar una depuración interior es una “garantía” para evitar elevar los riesgos del desarrollo de muchas enfermedades y una oportunidad para tu cuerpo para incrementar el rendimiento, la energía y tener un mayor aporte nutricional.

¿Cómo mantener una higiene intestinal de una forma natural, en nuestros hábitos de la vida cotidiana?

Con una correcta higiene digestiva: respetar las señales que nos manda el cuerpo, no suprimir las necesidades naturales de ir al baño ni tener prisa haciéndolo. Crear un ritual e intentar repetirlo todos los días, alrededor de las mismas horas, con calma y tiempo suficiente para poder vaciar bien el vientre y sentirse ligero y limpio por dentro. Insistir, repetir y seguir entrenando tu cuerpo para que responda a tu ritual y crear un firme reflejo condicionado. Además, recomiendo beber 2 litros de líquidos al día, ingerir por lo menos 400 g de verdura variada cada día, no olvidarnos de las legumbres (2-3 veces por semana, al menos 200 g en cada toma), consumir productos fermentados (kefir, chucrut), tres tomas de fruta al día, frutos secos variados, por lo menos 30 g al día.

¿Cómo comer?

Saboreando y apreciando el proceso; sin prisa, masticar, analizar los gustos y las texturas de los alimentos, no comer “mientras tanto” (mientras que hacemos esto o lo otro), no distraer nuestra atención con otras actividades simultáneas, como ver la tele o leer la prensa.

  ¿Cómo debería ser una actitud personal que beneficie el funcionamiento de los intestinos y el organismo en general?

Todos sabemos que el estrés, la ansiedad, la tensión emocional, afectan al sistema digestivo, mucha gente somatiza los problemas psicológicos y tiene molestias digestivas fuertes y variadas. Los pensamientos pueden provocar un atracón o un corte de la digestión y/o del apetito. Un sistema nervioso central que no se encuentra bajo la presión emocional ni el estrés crónico, y que recibe las adecuadas pausas y descansos, le propone una buena función al sistema digestivo.

¿Cómo moverse? ¿Cómo debería ser una actividad física adecuada?

Con regularidad. Lo más que le gusta a nuestro cuerpo es la previsibilidad y la regularidad. Con una actividad física rítmica y repetitiva, el cuerpo te lo va a agradecer y te proporcionará un magnifico bienestar. No tienen tanto valor ni son saludables las actividades físicas esporádicas y bruscas como sí lo tienen un ejercicio regularizado e incorporado firmemente a tu rutina. Los movimientos y estiramientos, aunque sean muy sencillos y cortos en el tiempo (al principio, hasta que entras en la rutina y el gusto por ellos y les dediques más tiempo), si se realizan todos los días y a horas asignadas, te activarán todos los sistemas vitales y te asegurarán un bienestar a corto y largo plazo.

¿Cómo saber si nuestro sistema digestivo está en buena forma?

Hay que saber escucharlo: los síntomas como la acidez, el ardor, el reflujo, la pesadez, el hinchazón, el dolor, demasiados gases, la irregularidad del tránsito intestinal, nauseas, etc., son sus formas de expresarse, es el lenguaje digestivo, el aviso de que algo anda mal. Entonces hay que hacerle caso y observar con atención y paciencia tu sistema digestivo: por qué y cuándo te aparecen aquellas molestia (con qué tipo de comida o en qué situación) e intentar corregirlo. Lo que sucede frecuentemente es que la gente se acostumbra a vivir con hinchazón o diarreas (o todo lo contrario) o piensan que es algo normal o vergonzoso, o que su digestión es así de delicada, sin buscar las respuestas ni intentar corregir la calidad de su función digestiva.

¿Cómo puede afectar un entorno excesivamente ácido en el sistema digestivo?

El cuerpo sano suele equilibrar y controlar el pH (que es el parámetro de la acidez) de sus tejidos y de su medio ambiente. La acidificación excesiva, en el estomago por ejemplo, puede ser causada por bacterias/infecciones, por procesos inflamatorios o por abuso de las comidas “acidificantes” como los hidratos de carbono y los dulces, las carnes y los lácteos, por ejemplo, o las bebidas gaseosas. La acidificación del contenido del intestino grueso puede ser causada por un desequilibrio de la microflora intestinal, un sobrecrecimiento de las bacterias y/o hongos agresivos y por una mala alimentación. De nuevo, la clave está en la alimentación y en la propia observación.

Mas azúcar, menos Dopamina, poca alegría ——> BAJON

Esto hace el azúcar en nuestro cerebro…

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La ciencia ha avanzado mucho en los últimos años en el campo de la salud y nos ha descubierto impactantes descubrimientos como el que hoy presentamos. ¿Sabes cuáles son los efectos que el azúcar y otros derivados de la glucosa producen en nuestro cerebro?

La ciencia actual nos ofrece nuevas respuestas a la pregunta anterior y los resultados obtenidos no son muy esperanzadores: los efectos del azúcar en el cerebro humano no difieren demasiado de los que sufre un adicto a algún tipo de droga, como el tabaco o el alcohol.

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En el año 2013 un grupo de investigación formado por miembros de la Universidad de Connecticut realizó un importante descubrimiento. Según sus estudios los alimentos ricos en azúcar y ciertos tipos de grasas pueden llegar a ser tan adictivos como la heroína o la cocaína, ya que producen estímulos en el cerebro de manera parecida a como lo hacen estas drogas. Algunos expertos opinan que estos alimentos representan un riesgo enorme para la sociedad, ya que a diferencia de otras sustancias ilegales, éstos se encuentran al alcance de la mano para cualquier persona.

A continuación, en el siguiente gráfico vamos a comparar varios cerebros, el de una persona normal sana, el de una persona con problemas de obesidad y el de un hombre que tiene adicción a la cocaína. El cerebro de la persona normal presenta bastante más cantidad de dopamina, que es la sustancia que hemos resaltado en color rojo (ver imagen). Este elemento químico se origina en la zona del cerebro que está relacionada con el concepto de recompensa, según explica el diario Mic.

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Cuando alguien está experimentando una sensación que le resulta muy placentera, por ejemplo, mientras está saboreando una comida realmente deliciosa, sus niveles de dopamina alcanzan sus valores máximos. Sin embargo, para una persona que tiene una adicción ocurre justamente lo contrario: ese nivel de dopamina solo llega anticipándose a la recompensa, no actuando al mismo tiempo que el estímulo en sí. Por eso, una vez que la persona adicta consume, no consigue alcanzar los niveles de una persona normal, porque su cerebro previamente ha sido invadido por la dopamina.

El escáner realizado nos indica que las personas que tienen algún tipo de adicción presentan un menor número de receptores de dopamina en su cerebro, por lo que éste envía señales más débiles ante estímulos que se relacionan con la felicidad o la recompensa.

Y así precisamente es como actúa el azúcar ante nuestro cerebro, debilitando a las células responsables de estas señales y comportándose exactamente igual que una adicción grave como el tabaquismo, el alcohol o el consumo de cocaína. Así que ya sabes, si te gustan mucho los dulces, consúmelos con moderación.

Fuente: La Lógica Ecológica

Para adelgazar: Tips importantes para comenzar

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  •  La decisión es fundamental, que esté instalada en tu interior y que no la dejes escapar.
  • Afuera los pensamientos dolorosos, que te dejaron amargura por los métodos que anteriormente seguiste, trabaja en la posibilidad de cambio en aquellos aspectos que consideras que podrás mejorar.
  • Planear un Objetivo realista, duradero. No mágico que durará poco si de eso se trata tu elección.
  • Aprendizaje para no volver a recuperar el peso perdido y lograr la mayor información posible para sentirte saciado y cubriendo las necesidades de cada principio nutritivos.
  • Paciencia para generar cambios fundamentales que no debes dejar de lado si aspiras resultados adecuados a tal anhelo.
  • Mantener la motivación. No te desanimes cuando no se mueve la balanza o suba, no eres perfecto. Verifica errores para seguir avanzando en el proceso de adelgazamiento y de esa manera sentirás alivio.

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Hipotiroidismo y Alimentación

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El hipotiroidismo es una enfermedad que afecta a las glándulas tiroideas, provocando una deficiencia en la producción de hormonas que secretan estas glándulas, hormonas que son responsables de una gran cantidad de procesos necesarios para que nuestro organismo funcione correctamente. Es por ello que existen una serie de alimentos que no están recomendados para los hipotiroideos, porque inhiben aún más la función de estas glándulas mientras que otros sí lo están porque la estimulan.

– Alimentos no recomendados: Este tipo de alimentos se denominan bocígenos y es importante evitarlos tanto para no aumentar de peso, una de las consecuencias más comunes del hipotiroidismo como para evitar que empeoren los síntomas.

Entre estos alimentos podemos encontrar las crucíferas, es decir, aquellos alimentos que forman parte de la familia de las coles como el repollo, el coliflor, los repollitos de Bruselas o el brócoli.
Tampoco se recomiendan alimentos como el apio o las cebollas y frutas como el higo, los melones o las uvas.También es conveniente evitar el maíz y las semillas o el aceite de colza.

Esto no significa que debamos eliminar radicalmente de nuestra dieta estos alimentos, ya que también proporcionan nutrientes beneficiosos para nuestro organismo. Lo que sí deberemos es moderar su ingesta, limitándola lo más posible, pero siempre consultando antes con el especialista que lleva nuestro caso, para prevenir cualquier posible deficiencia.

– Alimentos recomendados:
Entre ellos podemos encontrar las frutillas, el ajo, la avena, el coco, las avellanas, los pistachos, lentejas, manzanas o ananá. También son recomendables frutos secos. Dados los beneficios de estos alimentos, deberemos enriquecer nuestra dieta con ellos, pero sin excedernos, sino de manera que formen parte de una dieta equilibrada y variada.

Buena Salud!

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