¿Los lácteos son malos para la salud?

Esta es una consulta muy habitual y a la vez, bastante cuestionada. Es que hay voces a favor y en contra sobre el consumo de leche y lácteos en general una vez que hemos pasado la etapa de la lactancia cuando somos bebés.
 
Algunos pueden decir que es la única forma de incorporar calcio a nuestra dieta, pero por el otro lado, estamos lo que afirmamos que no es preciso y que el ser humano es la única especie que sigue consumiendo leche después del “destete”.
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Desde que somos pequeños nos han metido esa idea en la cabeza: bebe leche para crecer sano y fuerte. Si no comes quesos, tus huesos estarán débiles. Si no consumes yogur, no te crecerán los dientes. Por lo general solemos tener una visión muy positiva sobre estos productos lácteos. Sin embargo, algunos científicos están desmitificando esta idea.

Esta comprobado que los lácteos causan enfermedades autoinmunes y alergias, por ejemplo. La gente come sin culpa porque cree que son buenos para su salud. Tanto la obesidad como los problemas cardíacos, la diabetes tipo 1 y 2 y las infecciones pueden ser producto del consumo de lácteos.

La Escuela de Harvard de Salud Pública eliminó la leche de su guía de alimentación saludable, llamada Healthy Eating Plate, sustituyéndola por agua, preferentemente.

Con esto, Harvard envió un mensaje fuerte al USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos) y expertos en todo el mundo con el lanzamiento de su guía, misma que reemplaza la pirámide alimenticia.

Los expertos en nutrición e investigadores de la universidad la realizaron, basada en una nutrición sana, libre de la presión política y grupos de la industria que podrían verse afectados.

La mayor prueba de ello es la ausencia total de productos lácteos, debido a que “un alto consumo de estos alimentos aumenta significativamente los riesgos de padecer cáncer de próstata y cáncer de ovario”.

En su guía Healthy Eating Plate también mencionó que los altos niveles de grasas saturadas en la mayoría de los productos lácteos y los componentes químicos de su producción les hace un alimento para evitar. Deben ser sustituidos por hortalizas de hojas verdes, coliflor, brócoli, entre otros, frutos secos, semillas y granos de diversas especies, para producir el calcio necesario y de calidad.

Por otra parte, se relaciona a la leche y derivados con la obtención del calcio, como si fuera la única fuente que podemos encontrar los humanos para mantenernos saludables. Lo cierto es que si bien los lácteos tienen proteínas y calcio, también se ha comprobado que son la causa de la osteoporosis, porque lo que proporciona al cuerpo provoca balances negativos en el organismo. Para resumir, la leche tiene varios componentes que necesitas, pero no precisas la leche para obtenerlos.

El consumo de lácteos genera, según algunas investigaciones, enfermedades mamarias, genitourinarias, neurológicas, digestivas, autoinmunes, alérgicas, de la piel, celular, oftalmológicas, reumáticas, en las uñas, infecciosas, endócrinas y hematológicas.

También se sabe que la caseína, principal contenido de la leche vacuna, promueve el desarrollo de las tres etapas del cáncer: iniciación, promoción y progresión.

¿Qué hacer frente al consumo de lácteos?

Este artículo no trata de crear pánico en los lectores ni que dejen de un día para el otro de consumir lácteos pensando que por ello van a tener cáncer u otras enfermedades. Más que nada es para obtener información diferente a la que estamos acostumbrados a leer o escuchar en los medios de comunicación. Nadie niega que la leche para muchos puede resultar deliciosa y que se pueden hacer muchas recetas en base a ella, pero puede haber un consumo más responsable o intercambiar con otros alimentos para una dieta más equilibrada.

 

Lic. Gisela Pitura

Nutricionista Holística Naturista

Matrícula 1219