MACA ANDINA, la conocés?

Maca andina

En la medicina tradicional peruana, la maca es recomendada para el tratamiento de la anemia, la tuberculosis, el cáncer de estómago, el síndrome de fatiga crónica, la pérdida de memoria, los desórdenes menstruales, los síntomas de la menopausia, impotencia y disfunción sexual, entre otras…
 
De los 18 aminoácidos encontrados en la raíz, 7 son esenciales y se encuentran en concentraciones superiores a las otras raíces y tubérculos y son cercanas a las encontradas en la leche humana.
Los minerales también son abundantes, resaltando las concentraciones de potasio, asi como de calcio y hierro.
En la maca se ha encontrado vitaminas en altas concentraciones, especialmente en niacina (B3) y en menor proporción tiamina (B1), riboflavina (B2) y vitamina C.
El alto valor nutritivo de la maca comparado a otros alimentos de consumo cotidiano son la razón por lo cual es utilizada como suplemento alimenticio.

De acuerdo a estudios la maca podría utilizarse para combatir la anemia y como estimulante de la formación de glóbulos rojos.

Aumenta la fuerza y resistencia, es excelente en deportistas.

Es un fortalecedor y rejuvenecedor para todo el sistema endocrino, favorece y ayuda al cuerpo en la creación de sus propias hormonas en la correcta proporción para cada una. Se conoce que sus efectos sobre el sistema endocrino actúan a través del hipotálamo mejorando el sistema inmunitario y reproductivo.

Sus propiedades niveladoras de la producción hormonal la convierten en un alimento beneficioso para aliviar los síntomas antes, durante y después la menopausia.

El stress ya sea físico o mental, afecta al hipotálamo causando un incremento en la producción de la hormona del stress (cortisol). Si bien cierto nivel de cortisol es necesario para la supervivencia adaptativa, niveles altos  tiene numerosos efectos negativos en digestión, glucosa y metabolismo graso, obesidad y sobrepeso, insomnio, problemas de memoria, falta de concentración, cansancio, disfunción sexual y muchos más. La Maca, puede ayudar al balance, fortalecimiento y soporte de cualquier área del cuerpo bajo compromiso debido al stress, ya que promueve el equilibrio bioquímico interno del cuerpo.

Como consumirla?
Podemos conseguirla en polvo o harina (en el norte se consume como tubérculo), en tiendas naturistas y dietéticas principalmente.
Podemos consumirla espolvoreada sobre los alimentos en el desayuno, en licuados, en budines, etc. Entre 1 y 3 cucharaditas al día, especialmente para aquellos días en los que sentimos venimos bajos de energía,o síndrome premenstrual o si se consume habitualmente, descansar unos días y continuar.
Lic. Gisela Pitura
MP 1219
Descargá tu plan de alimentación en http://www.nutricionistagiselapitura.com

Alimentación Yoguica

Gisela Pitura, Nutricionista Holística Naturista estuvo presente en la celebración del día Internacional del Yoga. Para los que no pudieron asistir les compartimos parte de la charla que compartimos.

Para la práctica de Yoga es esencial prestar atención a nuestra dieta. Los alimentos afectan no sólo nuestro organismo, sino también nuestros niveles de energía mental.
En primer lugar es importante destacar que toda dieta equilibrada debe contemplar el consumo de:

• Proteínas vegetales (legumbres de todo tipo y color)
• Vegetales crudos y cocidos
• Frutas frescas y secas
• Cereales
• Semillas
La buena masticación y la moderación en tus raciones son otro aspecto clave a tener en cuenta si tu objetivo es lograr un cuerpo libre de enfermedad, una mente clara, incrementar tus niveles de energía vital y profundizar en tu experiencia espiritual.
La dieta del practicante de yoga es balanceada, sana e incluye todos los nutrientes en la proporción adecuada-

El permitirse consumir alimentos no sanos vuelve al cuerpo perezoso y opacan la mente.
Muchas enfermedades ocurren debido al consumo de alimentos inapropiados en el momento incorrecto.
Reglas de cocción relacionadas con el Prana
Es conveniente
Consumir los alimentos dentro de los 3-4 hrs después de su cocción y no cocinarlos en exceso.

Escuchar cintas con conocimiento o cánticos durante la cocina (esto resalta el prana de los alimentos)

Ofrecer la comida a Dios antes de comer y ser agradecido (el estar agradecido nos trae saciedad)

No es conveniente cocinar o comer si estás enojado (el estado negativo de la mente interfiere con el prana de los alimentos)

Nota:
El prana es la fuerza universal de vida. Es un aspecto esencial del Yoga. Es la energía vital que necesitan las dimensiones físicas y sutiles de tu existencia.

• El alimento es una necesidad básica de donde obtenemos energía para el cuerpo y la mente, para mantenernos y para crecer. Sin embargo, hay una tendencia entre nosotros a descuidar nuestra salud y dejarnos llevar por nuestro paladar. Para una digestión correcta el consejo de los Upanishds es dejar ¼ del estómago libre. El cuerpo humano esta biológicamente diseñado hacia una dieta vegetariana balanceada.
• La carne tarde entre 36 y 72 hrs para ser digerida, mientras que la comida vegetariana tarda entre 3 y 6 hrs.
• Existe evidencia que señala que entre aquellos que llevan una dieta basada en la carne existe mayor riesgo de contraer problemas cardíacos, cáncer de colon, apendicitis, diabetes, y problemas sculares y en las articulaciones.
• Para los buscadores espirituales sinceros es esencial ser vegetariano. La alimentación constituye la llave para la buena salud, y la práctica de Yoga influencia la elección de los alimentos.

Lic. Gisela Pitura

Matricula 1219

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Cuidarse desde adentro. Limpieza del colon.

Si hay algo que he aprendido es que el cuerpo y la mente necesitan estar en equilibrio para lograr un bienestar general, desde el momento en que ésta balanza no está compensada, nos exponemos a que tarde o temprano salte alguna alarma.

Hoy quiero hablarles sobre la salud intestinal.

He leído varios libros a cerca de la salud intestinal y del colon, pero hay dos que me parecen muy completos:

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“La salud del colon” de N.W.Walker.

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Sin duda éste doctor es la prueba evidente de la eficacia de su método, ya que murió a los 103 años después de gozar de una perfecta salud durante su larga vida.
N.W. Walker insiste en la importancia de mantener nuestro colon limpio y sano, ya que es la parte de nuestro sistema digestivo donde se concentran desechos y toxinas que si no son eliminados correctamente, pueden afectar a órganos, células y glándulas de todo el cuerpo provocando diferentes enfermedades.

A parte de éste, Walker escribió varios libros sobre nutrición, el poder curativo de zumos vegetales, la dieta vegetariana, control natural de peso…

Otro libro que quiero recomendarles es:

“Salud intestinal: la clave para estar en forma” de Varda Fiszbein.

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La autora explica como a lo largo de la historia, diferentes culturas han practicado la limpieza de los intestinos como regla básica de la salud. Es un libro muy práctico donde detalla los efectos más notables de esta limpieza y explica diversas técnicas de cómo llevarla a cabo.

La limpieza del colon y los intestinos ha sido utilizada desde la antigüedad para tratar enfermedades y mejorar la salud.

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No les contaría todo esto si no lo hubiese experimentado por mi misma, la limpieza del colon se ha convertido para mi en una parte fundamental de mi ritual de cuidados.
Donde más evidente ha sido el resultado de estas limpiezas ha sido en la inflamación y en mi piel.

Les vuelvo a dejar la web de Hidroterapias Colónicas si estan interesados en conocer más o buscar un terapeuta en su zona: www.asociacionterapiascolonicas.com

Los expertos recomiendan hacer una limpieza anual y el número de sesiones dependerá de la persona.

Por más información llamanos al 0342 4121144 o escribinos a nuestros facebook:

PANCHAKARMA – CENTRO HOLISTICO AYURVEDICO

NUTRICIONISTA GISELA PITURA

 

El contenido de este blog es informativo y no pretende sustituir el consejo de su médico u otro profesional de la salud, por lo que la forma en que sea usada ésta información queda bajo su entera responsabilidad. Usted no debería usar la información de este sitio con fines de diagnóstico o tratamiento de cualquier problema de salud o como sustituto de algún tratamiento prescrito por su médico, nutricionista o cualquier otro profesional de la salud. Cada persona es única y la forma en que responde a algún tratamiento o programa es completamente diferente a cualquier otra persona, incluso en condiciones muy similares. Este sitio desea informar y difundir temas de interés general en relación a la alimentación y el peso, y manejo de emociones.

 

 

 

 

 

 

Cuidar nuestro intestino para sanar.

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Asma, artritis, formas de autismo, obesidad, déficit atencional, alergias, cáncer del colon, diabetes, dermatitis. Las enfermedades de hoy podrían tener la misma causa: un desbalance de las bacterias intestinales que se produce, mayormente, por lo que comemos. La pregunta es: ¿Tan radical es la alimentación en la salud? Y aquí hay que reflexionar sobre el precio que está pagando la sociedad moderna por el confort de lo inmediato.

La mayoría de las enfermedades tienen un componente inmunológico e inflamatorio y muchas parten en el mismo lugar: el intestino.

Este órgano es muy importante para la salud humana porque ahí está alojado el 70% de las células inmunes del cuerpo. Y estas células, que son las encargadas de que el cuerpo reaccione y responda al medio ambiente, se comunican directamente con las bacterias, o macrobiota, que están alojadas en el intestino. Estas bacterias son de suma importancia, y hay que cuidarlas para que puedan comunicarse de manera sana con el sistema inmune.
Estas bacterias se pueden cuidar sobre todo a través de la alimentación. Primero, evitando el exceso de azúcar refinado, que está presente en la gran mayoría de productos procesados con otros nombres, como el jarabe de maíz, por ejemplo. Hay que pensar que el azúcar no refinado se compone de seis moléculas, mientras que la blanca solo de una. Eso implica un cambio brutal en la composición del alimento que termina por dañar la salud.

 

¿Por qué el azúcar refinado es tan dañino?
Entre otras cosas, porque es el principal alimento de un hongo que se puede establecer en el intestino, llamado cándida. Este hongo o levadura puede multiplicarse y terminar colonizándolo y, con ello, generar un desbalance serio en la macrobiota, con síntomas muy inespecíficos que no siempre responden a un solo diagnóstico: desde la falta de ánimo y de energía, hasta dolores musculares que la gente no se explica. La falta de equilibrio en la macrobiota es de tal importancia, que puede terminar causando obesidad, asma, artritis, déficit atencional, alergia. Incluso formas de autismo o cáncer del colon.

En mi vida profesional me ha tocado ver enfermedades autoinmunes como lupus, causada por sacarina, trastornos autísticos por colorantes artificiales, cuadros de fatiga crónica por uso prolongado de antibióticos, cuadros dermatológicos severos por gluten, entre otras patologías.

Uno pensaría que estas enfermedades son genéticas, pero este tipo de patologías son causadas por una respuesta inmune que tiene que ver con la inflamación, que es gran parte de esta respuesta. Esto quiere decir que hay agentes externos que están entrando al organismo y que están provocando una respuesta inflamatoria. Esos agentes, entre otros, están en los ingredientes que comemos día a día. Porque ya no comemos alimentos, sino ingredientes. Durante estos últimos años y muy marcadamente después de la segunda guerra, la industria alimentaria pasó a ser una verdadera potencia mundial, que representa un porcentaje muy importante de la economía. Allí no solo se produce alimentos. Se crean alimentos, sabores, colores, texturas, se disimulan sabores, etc. Todo esto, como un agregado a un alimento supuestamente natural. Allí entran saborizantes, que imprimen un sabor, estabilizantes, antioxidantes, colorantes, preservantes. Todos son elementos que tienen una estructura química determinada, que diariamente entran a nuestro sistema. ¿Cómo está reaccionando nuestra flora intestinal cuando, a diario, tragamos saborizantes o colorantes? No lo sabemos. Es un campo en activa investigación.
Hay más factores que influyen, pero los preservantes, saborizantes, colorantes son grandes responsables de la causa de estas enfermedades, como también los edulcorantes y aditivos. Todos ellos son agentes extraños que el sistema inmune no reconoce y genera una respuesta inflamatoria, generando una serie de respuestas en cadena. El edulcorante, por ejemplo, engorda más que el azúcar, porque está compuesto por químicos que generan una serie de respuestas metabólicas.

Por ejemplo, en la obesidad lo que sucede es que la inflamación que se produce en el intestino “apaga” una hormona llamada leptina. Y las leptinas te avisan cuando ya estás satisfecho. Si una persona tiene esa señal “apagada”, puede comer y tardarse muchísimo más en sentirse satisfecho. Puede ser muy peligroso. Es hasta cruel ver cómo niños con obesidad son alimentados con bebidas llenas de edulcorante.
El uso de fertilizantes y pesticidas, antibióticos y hormonas en animales, manipulación genética de semillas, etc. pueden tener efectos adversos en la salud del consumidor. Por eso es tan importante comer, en la medida de lo posible, productos orgánicos, de cultivo agroecológico.

Además, está el uso de antibióticos que se recetan en medicina. En una época anterior fueron de mucha ayuda para las enfermedades infecciosas, pero su uso invariablemente barre con esta flora intestinal tan importante.

Una persona con enfermedades de este tipo podría disminuir sus síntomas si cambiara su alimentación por completo.
¿Por qué están aumentando las alergias alimentarias?
Aunque la lactancia es considerada como un factor protector, se ha visto que cada vez más lactantes padecen alergias alimentarias, especialmente a la proteína de leche de vaca, aunque nunca ellos la hayan consumido directamente. La explicación precisamente tiene que ver con el órgano más importante del sistema inmune: el intestino, ya sea del bebé o de la madre. Aquí, cuatro claves para entender el fenómeno.

  1. Tipo de nacimiento:que un niño nazca por parto vaginal o por cesárea, puede marcar la diferencia, por el tipo de bacterias que enfrenta el bebé. Si es por cesárea, el primer contacto es con bacterias cutáneas –por la piel de la madre– y serán ese tipo de bacterias las que colonicen el intestino del bebé. Mientras que si nace por parto vaginal, serán bacterias provenientes de la vía gastrointestinal y reproductiva de la madre.
  2. Uso de antibióticos en el embarazo:el uso de este medicamento, especialmente cuando es para afecciones respiratorias, incide en el desbalance de la flora intestinal de la madre: los antibióticos barren con todo tipo de bacterias, sin diferenciar las buenas o las malas. Por ende, durante la lactancia, ella traspasará proteínas y células que traen información genética de desbalance bacteriano, lo que el intestino del lactante asumirá como propio.
  3. Uso de aditivos en la alimentación:estos desequilibran la flora microbiota intestinal y afectan los mecanismos de tolerancia hacia alimentos.
  4. fenómenos epigenéticos:es decir, que la expresión de un gen se vea alterada por factores ambientales. Eso puede resultar en que el organismo reconozca como peligroso un alimento que no lo es. La tolerancia se desarrolla desde el comienzo de la alimentación y se piensa que incluso desde la vida intrauterina, por eso la alimentación de la madre es tan importante.

 

Intolerancia al trigo: cada vez más frecuente 
El consumo del gluten es un factor importante en una variedad de condiciones, no solo de la enfermedad celíaca clásica, sino también de la intolerancia al gluten que causa bastante malestar. Estas patologías se han hecho cada vez más frecuentes; un aumento que tiene que ver, primero, con que el diagnóstico es menos complejo que antes, ya no se necesita realizar biopsias intestinales, sino solo marcadores en la sangre, pero, además, con otros factores: el trigo frecuentemente tiene modificaciones genéticas y, por otra parte, los cambios sustanciales en el equilibrio de la flora intestinal hacen que sea menos digerible.

Los síntomas de la intolerancia al gluten son exceso de gases, flatulencia, fatiga muscular, dolores articulares, dolores de cabeza, constipación o diarrea, además de cansancio, debilidad muscular, calambres, dolores de cabeza, trastornos cutáneos como eczema y picazón. En la práctica diaria, me encuentro con personas que expresan ser sensibles al gluten por haber mejorado de muchas molestias con una dieta sin gluten. Aunque no se ha confirmado con exámenes de laboratorio, esta afirmación debe ser considerada de gran valor. Especialmente cuando, al reintroducir el gluten, se desencadena una serie de síntomas que habían desaparecido. Al parecer hay otros factores que pueden incidir en esta respuesta al gluten. Uno de ellos podría ser que en la industria del pan se use un exceso de gluten en la elaboración de este, además de harinas enriquecidas. También está el uso de distintas semillas de trigo en esta industria. Muchas semillas, por razones agrícolas, son genéticamente modificadas. Ya no comemos lo que nos da la madre natura y digerir todos estos elementos implica un esfuerzo enorme para el intestino.

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BENEFICIOS DE BEBER PASTO DE TRIGO

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La clorofila es uno de los compuestos fundamentales de todas las plantas. Es el elemento principal en la fisiología de la vida vegetal.

La clorofila es una sustancia rica en magnesio cuya fórmula es similar a la de la hemoglobina de la sangre. La única diferencia que existe entre la molécula de clorofila y la de la sangre es un átomo central que en la sangre es de hierro y en la clorofila, de magnesio.
La clorofila tiene grandes propiedades terapéuticas:

  • Purifica la sangre.
  • Combate la anemia.
  • Es rejuvenecedora y vitalizante.
  • Estimula al sistema inmune.
  • Ayuda a tratar el reuma
  • Normaliza la presión sanguínea.
  • Reduce los niveles de colesterol y los triglicéridos.
  • Combate el estreñimiento.
  • Combate los malos olores, tanto del cuerpo como de la boca, gracias a las sales de magnesio que contiene.
  • Es anticancerígena ya que ayuda a eliminar toxinas que ingresan a nuestro organismo a través de los alimentos.
  • Tiene un alto contenido de vitaminas A, E y C, que la convierten en un potente antioxidante y también en un efectivo antiinflamatorio.

El pasto de trigo o “Wheatgrass” es un germinado de trigo compuesto por 19 tipos de aminoácidos, más de 90 minerales, cerca de 30 enzimas y un 70% de clorofila. Es considerado un súper alimento debido a la cantidad de vitaminas y minerales que posee. Además, es apto para celíacos porque aunque sea trigo no tiene gluten ya que éste se encuentra en la semilla.
¿Cómo germinar y consumir Wheatgrass en casa?

Mira el tutorial en mi canal de youtube, búscalo cómo Nutricionista Gisela Pitura & Centro Holístico

Cualquier duda recordá que estamos a un solo click de distancia.

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Un PLAN DETOX para arrancar la rutina con todo!

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Un PLAN DETOX para arrancar la rutina con todo
¿El finde largo o las vacaciones te pasaron factura?
Si sólo se trata de dos o tres kilos, volverás a tu peso, desintoxicarás tu organismo y comerás mejor con los buenos consejos nutricionales que te propongo.
Tu estómago y tu organismo necesitan recuperar sus horarios y su rutina alimenticia. Así que si no la tenías, empezá el año regulando tus horas para comer y, si es posible, para dormir.

Descarga tu programa Detox de 15 días enwww.nutricionistagiselapitura.com

1. Vuelta a la calma

Tu estómago y tu organismo necesitan recuperar sus horarios y su rutina alimenticia. Así que si no la tenías, comenzá regulando tus horas de comer y, si es posible, de sueño (dormir poco aumenta la sensación de hambre). Ahora que volverás a levantarte temprano, desayuná bien para empezar el día con los nutrientes que tu organismo necesita y no acumular un exceso de hambre durante la mañana. Comé fruta entre horas y cená temprano para compensar las digestiones pesadas que ha tenido que soportar tu estómago.

Buenos hábitos. Sentate a comer y masticá despacio los alimentos, harás mejor la digestión e ingerirás menos calorías.

2. No pasés hambre

Esta es la clave para evitar los atracones y para que tu metabolismo siempre funcione en “modo gasto” en lugar de en “modo ahorro”, lo que ocurre cuando te saltás comidas o hacés dietas restrictivas. Aliate con tu hambre y no pasés más de tres o cuatro horas sin comer algo, igual que bebés cuando tenés sed. ¿La clave? Comer siempre alimentos sanos y saciantes (fruta, frutos secos naturales, legumbres, cereales integrales), evitá azúcares de digestión rápida (pan, facturas, golosinas, dulces, etc.).

Gesto detox. Comiendo más veces pero menos cantidad evitarás que tu hígado (el órgano depurativo más importante) trabaje en exceso.

3. Menús detox

Después de haber abusado tanto de las cantidades de comida como de los alimentos demasiado grasos y pesados, de las salsas, los dulces y el alcohol, tu estómago, tu hígado, tu piel y todo tu organismo necesitan una limpieza.

Compensá. Ahora tus menús deben consistir en caldos caseros, frutas y verduras frescas, cereales integrales, legumbres. Todos estos alimentos deben comerse frescos, al vapor, a la plancha o al horno, tenés que descansar de los fritos y los rebozados. Para comenzar el día te recomiendo un desayuno a base de copos de avena, leche vegetal y fruta fresca, o un buen licuado o jugo de frutas!

Comenzar la comida principal y la cena con un caldo vegetal casero, te ayudará a ingerir más líquidos y a limpiarte.

4. Alimentos detox

Para ayudar a tu organismo a depurarse y no añadir calorías extra, llená tu heladera de frutas y verduras frescas, los alimentos detox por excelencia debido a su alto contenido en agua, vitaminas y minerales y su escaso aporte calórico. Entre horas, comé duraznos, cítricos, melón, frutas de efecto detox perfectas para quitarte el hambre y ayudar a tu estómago a hacer mejor las digestiones. Entre las verduras, el alcaucil, el pepino, las endivias, el apio, los espárragos, el hinojo o la lechuga son perfectas para limpiarte desde adentro.

Comprá bio. Si querés eliminar colesterol, azúcares y aditivos químicos poco saludables para tu organismo, intentá cambiar los alimentos refinados por biológicos, de mayor valor nutricional y libres de ingredientes artificiales.

5. Lácteos vegetales

Si cada día tomás leche, yogures y quesos, y además son enteros, notarás un gran cambio en tu salud si te acostumbrás a tomarlos vegetales, de frutos secos, semillas o avena, notarás el cambio en la balanza y en tu salud.

¿Y el calcio? Las leches vegetales proporcionan calcio, y hay muchos otros alimentos que te lo proporcionarán, como los frutos secos y el sésamo, entre otros. Buscá leches vegetales realmente naturales, sin azúcar añadido. O mejor aún, preparalas en casa!

6. Más agua, menos kilos

Beber abundantes líquidos es el pilar de cualquier plan detox y la clave para combatir la retención de líquidos, reducir volumen y bajar de peso. Bebiendo más agua, tomando más frutas y verduras, jugos naturales, sopas, caldos e infusiones ayudarás a tus riñones a eliminar toxinas, algo que también se reflejará en tu piel.

El truco. Beber un par de vasos de agua antes de las comidas te hará sentirte más saciado y comer menos. Si después continuás con una sopa, esto es aún mejor.

Imprescindible. Llevar una botellita de agua siempre con vos, sobre todo en el trabajo, lo que te hará levantarte más para ir al baño y menos para visitar el kiosco.

7. Infusiones que te ayudarán

Además de hacerte beber más líquidos, el poder depurativo de ciertas hierbas te ayudará a eliminar volumen, limpiar tu organismo y perder peso. El té verde es una de ellas, imprescindible también por sus grandes propiedades antioxidantes. El diente de león (que también podés tomar en gotas), la cola de caballo, el boldo, el anís o el hinojo son otras infusiones perfectas para tomar entre horas.

Sin azúcar. Si podés, tomalas al natural o endulzalas con estevia.

8. Fuera el azúcar

Si querés desintoxicar tu organismo, tener un índice glucémico estable y bajar de peso sin tener que hacer dieta, sacá el azúcar blanco de tu vida. Es un producto químico sin ningún valor nutricional, sólo aporta calorías. Si sos de las que le echa uno o dos sobrecitos de azúcar en el café, sustituyelos por estevia. También podés sustituirlos por productos más naturales y nutritivos, como el azúcar moreno natural o de mascabo.

Azúcar encubierto. ¿Sabías que el pan de molde, la mayoría de embutidos, las sopas, caldos y jugos envasados, el salmón ahumado, las verduras de lata y otra gran lista de alimentos llevan azúcar añadido? Cuanto más leas las etiquetas, más kilos perderás y mas saludable te sentiras.

9. Hidratos de digestión lenta

Otro gesto imprescindible si querés bajar peso es reducir la cantidad de carbohidratos que tomás (no eliminarlos totalmente) y, sobre todo, elegir los de índice glucémico lento.

Legumbres. Son uno de los hidratos más saludables y bajos en calorías si los cocinás sin grasa o los comés en ensalada.

Integrales. Si comés la pasta, el arroz, el pan y los cereales integrales, ya estarás tomando carbohidratos de digestión más lenta.
10. ¿Más de tres kilos?

Entonces lo mejor no va a ser adelgazar por tu cuenta o de seguir una dieta de un libro o de una web por muy de moda que esté. Estarás poniendo en peligro tu salud y aumentando el riesgo de sufrir el temido efecto rebote. Para que la dieta sea efectiva y segura debés acudir a un nutricionista.

¿Bloqueos? Si llevás toda la vida a dieta y no conseguís adelgazar, tal vez el principal problema sea emocional, así que antes de ponerte a dieta deberías visitar a un psicólogo. No te apurés. En unas pocas semanas no se puede perder el peso que se ha ganado durante años. Para adelgazar y no volver a engordar hay que ser paciente: ponerte una meta a mediano plazo te ayudará a no abandonar la dieta y a conseguir resultados más duraderos.

Gracias por leerme!

Nutricionista Gisela Pitura

MAT 1219

¿Puede la alimentación reducir los síntomas del autismo y el TGD?

1071015914Personalmente, considero que la alimentación podría constituir un nuevo pilar en el tratamiento de niños autistas o con otros trastornos generalizados del comportamiento. En mi opinión, los trastornos causados por una excesiva ingesta de alimentos que contienen aditivos, azúcar blanca, trigo (gluten) y lácteos (caseína), que inflaman las paredes intestinales y producen infecciones, favorecen el “síndrome de intestino permeable o de intestino poroso”, generando a su vez alteraciones en el sistema nervioso central.

Por lo cual con una planificación personalizada de la alimentación se pueden alcanzar buenos resultados en revertir muchos de los síntomas y mejorar notablemente la calidad de vida.

Los alimentos que comieron nuestros abuelos lejos están de parecerse a los que llegan a nuestras mesas hoy en día. Con la producción industrial de alimentos se incorporaron a nuestra dieta toda una serie sustancias y aditivos que figuran en los envases con una letra microscópica (cuando figuran) y cuyos efectos aún desconocemos.

Mejoradores de sabor y textura, conservantes, colorantes, levaduras artificiales, hormonas, son sólo algunas de las sustancias que ingerimos día a día y las responsables de que muchas personas se vean seriamente afectadas por trastornos de intolerancia o alergias alimentarias. Pero por otro lado, muchos de los efectos nocivos de estos alimentos nos resultan totalmente desconocidos…
Desde hace aproximadamente diez años distintos especialistas en Estados Unidos y Europa comenzaron a vincular determinados factores alimenticios con la manifestación de trastornos del espectro autista y el Trastorno por de Déficit Atencional con Hiperactividad (TDAH). Analizando distintos aspectos de estas dolencias descubrieron que los niños y muchos adultos con esta condición se encuentran afectados por síntomas gastrointestinales como constipación, distensión abdominal, diarrea, gastritis, meteorismo. De allí en más comenzaron a enlazar las molestias causadas generalmente por una excesiva ingesta de alimentos que contienen aditivos, azúcar blanca, trigo y lácteos, que inflaman las paredes intestinales y favorecen infecciones por bacterias, parásitos y hongos (candidiasis), con distintos trastornos de conducta y desarrollo.
Estos investigadores encontraron que los niños autistas eran más propensos a tener una respuesta inmune anormal a la leche, la soja y el trigo (entre otras sustancias) que los otros niños en vías de desarrollo.
Según esta teoría, algunas personas con autismo no pueden digerir el gluten y la caseína, proteínas presentes en varias harinas refinadas y productos lácteos respectivamente, que forman péptidos o sustancias que actúan como opiáceos en sus cuerpos. Los péptidos pueden modificar la conducta de la persona, como sus percepciones y respuestas al entorno. Diversos investigadores en los EE.UU. y Europa aseguran haber encontrado un número significativo de estos péptidos en la orina de de niños con autismo.

Entre las voces más destacadas dentro de esta corriente se encuentran los investigadores Paul Shattock, Karl Reichelt, Robert Cade.
El Dr. Paul Shattock, farmacólogo, padre de un niño autista e investigador de la Universidad de Sunderland, en Inglaterra, afirma que el autismo sería un trastorno metabólico donde interaccionan factores genéticos, ambientales, infecciosos y dietéticos. Fue uno de los primeros en señalar que el exceso de péptidos opioides (proteínas que afectan el trabajo de las neuronas) y la permeabilidad intestinal resultante de anomalías genéticas o ambientales pueden ser los responsables del autismo. Por su parte Karl Reichelt, Doctor en Neuroquímica, profesor y principal investigador en la facultad de Pediatría en el Hospital infantil de la Universidad de Oslo, Noruega, adhiere a esta teoría, reafirmando que el autismo puede desarrollarse a partir de un trastorno metabólico, ya que se han encontrado elevados niveles de péptidos de proteínas de leche y trigo (caseína y gluten) en la orina de pacientes con autismo.

El Dr. Robert Cade, fisiólogo e investigador de la Universidad de Florida, Estados Unidos, también desarrolló sus investigaciones desde esta perspectiva, asegurando que el autismo y la esquizofrenia podrían relacionarse con la incapacidad del organismo para descomponer apropiadamente una proteína que se encuentra en la leche, produciendo exorfinas, como la morfina, que ingresan en el torrente sanguíneo y van directo a las áreas del cerebro involucradas en estas dolencias.
Para estos investigadores y muchos otros que continuaron explorando en este campo, la leche de vaca y algunos cereales como el trigo, el centeno y la cebada, poseen ciertas proteínas cuya estructura o partes de esta, al no ser digeridas completamente, presentan propiedades opiáceas (morfina) que no logran ser degradadas o repelidas por el metabolismo de las personas con autismo, lo que provocaría que lleguen a zonas del cerebro que se relacionan con el desarrollo del lenguaje, la comunicación, las relaciones sociales y la modulación de sensaciones y percepciones.
A partir de estos hallazgos, comenzaron a implementarse numerosos abordajes dietarios que eliminan de la alimentación de esos pacientes los productos lácteos, el gluten y los alimentos con aditivos (entre otros). Los especialistas aseguran que sus pacientes han alcanzado grandes mejorías en corto y largo plazo, incluso hay casos en donde se habría dado una reversión total de la sintomatología del autismo.
En la medida en que estos tratamientos comenzaron a adquirir notoriedad, muchos detractores salieron al cruce argumentando que, a pesar de los estudios realizados, no existe un fundamento científico para dicho tratamiento dietético, corriendo el riesgo de provocar un retroceso en el desarrollo físico y psíquico de los niños debido a una alimentación deficitaria.
En nuestro país, estos abordajes recién comienzan a implementarse y personalmente como Nutricionista Holística y Naturista, creo que sobran pruebas contundentes que demuestran el vínculo entre estas dolencias y la alimentación y que si el plan dietario se realiza de manera profesional y personalizada se pueden obtener excelentes resultados.
En Estados Unidos es muy normal trabajar desde la alimentación, , allí la visión es que el autismo está relacionado con la dieta. El tema está instalado porque se ven los cambios. En nuestro país todavía hay muchos paradigmas relacionados con la alimentación que nos limitan. Aquí está muy instalado que los lácteos constituyen la alimentación central de los chicos y eso es muy difícil de sacar de la cabeza.
En mis años de experiencia en consultorio tengo un amplio historial de mejorías, pero creo que los intereses de las industrias alimenticias, la falta de apertura y actualización por parte de médicos y las resistencias culturales son factores que interfieren para que la sociedad pueda tomar conciencia sobre una inmensa cantidad de dolencias provenientes de una alimentación errada.

Síndrome de permeabilidad intestinal y factores alimenticios
El intestino delgado tiene una función dual, por un lado se encarga de la digestión y absorción de nutrientes, pero también actúa como barrera ante compuestos tóxicos y macromoléculas. Cualquier situación patológica que altere estas funciones puede desencadenar procesos con una amplia diversidad de sintomatologías dentro de lo que se denomina “permeabilidad intestinal aumentada” o “síndrome del intestino poroso”.
Desde el punto de vista de este abordaje, los niños con autismo se encontrarían más vulnerables a estas molestias digestivas, que serían amplificadas por una excesiva ingesta de alimentos que contienen aditivos, azúcar blanca, trigo (gluten) y lácteos (caseína), que inflaman las paredes intestinales y favorecen infecciones por bacterias, parásitos y hongos como la candidiasis.
La caseína que se encuentra en las proteínas lácteas (leche, yogur y quesos) y el gluten de los cereales T.A.C.C. (trigo, avena, cebada y centeno), generan caseo-morfina, y gluteomorfina, respectivamente, sustancias con actividad opiácea que pasan del intestino a la sangre, y llegan al cerebro donde afectan el desarrollo e impiden un comportamiento normal. Como los niños autistas viven bajo un cuadro de saturación de opiáceos, se llegó a la conclusión de que la eliminación de estas sustancias de la dieta mejoraría su conducta.
Los chicos con autismo tienen inflación y gases, dolores corporales, agresividad, buscan muchos dulces, y estos son signos de que tienen el intestino poroso. La caseína y el gluten que ingieren en los lácteos y las harinas refinadas, y que son proteínas, aminoácidos que deberían seguir de largo, pasan del intestino a la sangre y de la sangre a la cabeza en forma de caseomorfina y gluteomorfina, afectando las áreas neurológicas y de conducta. Además de esto tenemos los aditivos, que también siguen este proceso y traen muchísimos problemas. Dada esta relación se dice que el intestino es el segundo cerebro, y en estos chicos está muy dañado.
La clave se encontraría en corregir la permeabilidad del intestino, para evitar el pasaje de toxinas que dañan el sistema nervioso central y de ese modo poder mejorar el comportamiento y aprendizaje del niño. Estos daños se verían espejados en las siguientes áreas:
– Bajo nivel de atención.
– Dificultad con las relaciones sociales.
– Irritabilidad.
– Trastornos del sueño.
– Retraso de lenguaje.
– Trastornos alimentarios.
– Trastornos digestivos.
– Regresión o pérdida de habilidades y conductas previamente adquiridas.
Cuando lo niños cambian la dieta comienzan a mejorar el intestino, que es la base de su bienestar, porque cuando estamos mal del intestino nos afecta el humor, por lo tanto son menos agresivos, duermen mejor, están más atentos, comienzan a enfocar la mirada, están más en contacto con el entorno. Algunas madres han reportado que ven a sus niños más ordenados en sus ideas o en relación a sus cosas. La evolución dependerá de cada niño y de cómo se lleve a cabo su dieta.
Para iniciar esta dieta libre de caseína y gluten -DLCG-, se aconseja comenzar con la eliminación de los lácteos y luego de seis u ocho semanas, de las harinas que contienen gluten. Si se eliminan ambos de golpe, los niños pueden sufrir un síndrome parecido al de la abstinencia, porque tanto la caseomorfina como la gluteomorfina dan una falsa sensación de bienestar en el cuerpo, que lleva a una dependencia de estos alimentos dañinos y se transforma en un círculo vicioso. De allí la necesidad de que la dieta se realice bajo supervisión profesional y una debida planificación.

Beneficios de una dieta saludable
Una DLCG (dieta libre de caseína y gluten) puede llevar a mejoras en el comportamiento y los síntomas fisiológicos en los niños con trastorno del espectro autista (TEA) y en otras dolencias como la esquizofrenia.
Una reciente investigación llevada a cabo por científicos del Penn State College of Medicine sugiere y encabezada por Laura Cousino Klein, Profesora asociada de Salud Bioconductual y Desarrollo Humano y Estudios Familiares, publicada a comienzos de año en la revista Nutritional Neuroscience, ratificó que los niños autistas con enfermedades gastrointestinales que siguen esta dieta experimentaron una mejora en el comportamiento y en los síntomas del trastorno. Para arribar a esta conclusión el equipo de investigación consultó a los padres de 387 niños con TEA y síntomas gastrointestinales y las alergias alimentarias. Los investigadores descubrieron que los síntomas gastrointestinales mejoraron en los pacientes con TEA que siguieron una estricta dieta sin gluten y libre de caseína. Otros síntomas relacionados con TEA, al igual que el comportamiento social (contacto visual, capacidad de atención, habilidades sociales) también habrían mejorado. “La investigación ha demostrado que los niños con TEA suelen tener síntomas gastrointestinales. Una mayor proporción de nuestra población de estudio informaron más síntomas gastrointestinales y alergias de lo que se ve en la población pediátrica general”, afirmó Christine Pennesi, miembro del equipo, a través de un comunicado.
Los expertos han sugerido, además, que los resultados fueron menos efectivos en el caso de las familias que implementaron la dieta por menos de seis meses, o que optaron por eliminar el gluten o la caseína, en lugar de las dos proteínas.
En todos los casos, los estudios con rigor científico aseguran que es necesario seguir investigando y que antes de cambiar la dieta de su hijo, los padres deben consultar con un nutricionista para asegurarse la planificación de una dieta saludable y completa adecuada para ese niño en particular.
Aconsejo la eliminación de un alimento de la dieta a la vez,  quitar la leche en primer lugar porque el cuerpo se limpia a sí mismo de la caseína de manera más rápida que del gluten. La eliminación de las harinas refinadas podría comenzar alrededor de un mes después de la eliminación de la leche. El cuerpo puede necesitar hasta seis meses para a deshacerse de todo el gluten del organismo.
Todos los niños autistas que hacen la dieta sienten, en mayor o menor medida, una mejoría de la sintomatología: al mejorar la predisposición hacia el aprendizaje y dando al sistema nervioso los nutrientes necesarios, tienen mayor capacidad de concentración, de fijación de conceptos y aprenden más cosas en menos tiempo. Hay que tener en cuenta que los primeros meses son muy difíciles y no todos los niños mejoran en igual tiempo, por lo que hay que adaptarse a su evolución y tener en cuenta que las diferencias suelen ser grandes. Es necesario armarse de paciencia y creatividad: Esta primera parte es la más difícil, y muchas veces los padres se desaniman: sin embargo, una vez que se supera y se realiza la adaptación alimentaria se percibe la diferencia, y eso da fuerzas para continuar, a pesar de los altibajos esperables en la evolución del paciente.
Los padres deben dejar atrás los viejos paradigmas alimentarios y no sentir temor de salir en búsqueda de los alimentos adecuados para sus hijos. Por ejemplo, existen alimentos que tienen cien veces más calcio que los lácteos y constituyen fuentes mejor aprovechables y digeribles. Como alternativas a la leche se pueden hacer fácilmente leches, o jugos, de almendra, sésamo, quínoa, etc., que son ricos en calcio y otros nutrientes. Si es necesario, pueden añadirse suplementos nutricionales, para cubrir las necesidades del crecimiento, aunque si la dieta se realiza con un plan alimentario completo, con la dirección de profesionales que conocen el tema, no suele haber carencias.
También es importante tener en cuenta que a veces, en las primeras semanas puede parecer que los niños están peor, pero en realidad están atravesando un periodo de desintoxicación de las sustancias que les hacen daño.